pandemia

La diversidad cultural en la lucha contra el coronavirus. 


Aunque ha habido muchas pandemias a lo largo de la historia, con la globalización quizás sea ésta la que mas rápido se ha expandido y la que ha llegado a prácticamente a todos los rincones del planeta.

Si bien es cierto que a muchas generaciones, una pandemia de estas características nos coge por sorpresa y salimos como locos a abastecernos a los supermercados, en países del Sudeste Asiático como China, debido a la expansión de enfermedades de carácter similar, muchas debido al lamentable trato de especies animales... no les resulta novedoso ponerse una mascarilla para salir a la calle. 

En los países latinos, en donde la gente vive más aglomerada, está acostumbrada a tener mas contacto personal y hacer más vida en la calle. Y aquí el cambio de hábitos rutinarios durante un confinamiento y una posterior "nueva normalidad", cuesta mucho más. De hecho salir a llamar la atención en los balcones durante el confinamiento solo se veía en países mediterráneos como España o Italia.

Mientras que en el Norte de Europa, la gente hace una vida mas casera y familiar, debido principalmente a su tipo de clima más frío y con menos horas de sol al año. Con lo que los nuevos hábitos para quedarse en casa no cuestan tanto a la población. 

Así que para ciertas sociedades es difícil habituarse a la llamada "nueva normalidad". En muchos países africanos o latinoamericanos, por desgracia están tan habituados a tener tantas enfermedades, que una pandemia de este estilo no les asusta tanto, y las medidas restrictivas son difíciles de llevar a cabo porque mucha población vive al día y muchos propietarios de pequeños negocios no se pueden permitir cerrarlos temporalmente durante varias semanas o meses. 

Además de que en muchos países como Brasil, el Estado apenas concede ayudas y como se suele decir, cúrese usted en salud y búsquese la vida… y si de paso se reduce población pobre o anciana, digamos que al Estado también le interesa para reducir costes sanitarios o de pensiones. Una auténtica tragedia social en el sistema capitalista


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Una post-pandemia y la nueva crisis económica.


Lo que sí va a cambiar en estos países es la vida con respecto a la crisis económica que viene después de una pandemia de carácter global. 

En el Sur de Europa, también sabemos en que consiste una crisis de este tipo y podemos asumir algo mejor que venga otra nuevamente. Pero los hábitos de vida en este sentido sí que deben de cambiar, o mejor dicho, cambiar ya de una vez por todas. 

Me estoy refiriendo a que, a nivel individual, no es necesario consumir tanto, no hace falta viajar dos veces al año, siempre a lugares lejanos, ir en cruceros de lujo y alojarse en hoteles de cuatro estrellas. Tampoco hace falta tener dos coches de gama alta, ni un chalet en la playa y al mismo tiempo un dúplex en la gran ciudad. 

Debemos intentar consumir productos en menos cantidad y de más calidad, apostando por el producto y comercio local. Esto puede resultar algo más costoso en el momento, pero a la larga resulta más barato porque es mejor para el comprador y ayudarás a los vendedores de tu ciudad o región. Sobretodo si hablamos de productos de primera necesidad, también son mejores para tu salud, pero también otros productos que al ser mejores duran más en el tiempo. Y consecuentemente también contribuiremos con el medio ambiente al reducir tanto consumo. 

Es cierto que esto se puede compaginar, y si no tenemos acceso a determinados productos en nuestro entorno local, tenemos la gran ventaja de comprarlos a cualquier empresa de cualquier pais del mundo en internet, donde encontramos casi de todo. Pero, ¿realmente necesitamos comprar ropa en gran cantidad y a veces de baja calidad en grandes marcas comerciales? ¿o es mejor comprar menos cantidad y de mejor calidad en tu tienda local más cercana, sabiendo que es un sector que sufre de una gran precariedad laboral

En este sentido, las empresas deben apostar también por el teletrabajo, las nuevas tecnologías y por el horario laboral continuo (frente a las jornadas partidas) para facilitar la productividad y la conciliación familiar. Evidentemente, no todo va a ser teletrabajo, hay sectores donde de momento no es posible y los que sí pueden tenerlo necesitan también tener reuniones presenciales, trabajos de campo en equipo, etc. Pero se pueden reducir enormemente las largas jornadas de trabajo en la oficina.

Finalmente, debemos apostar ya por unas ciudades más sostenibles, más humanizadas y fomentar el turismo de proximidad en detrimento del turismo de masasNecesitamos un cambio el modelo de ciudad y apostar una mejor calidad de vida tanto en las ciudades como en el medio rural. 

Algo que podemos hacer de manera individual, ligándolo al teletrabajo, es evitar residir en las grandes ciudades y aglomeraciones residenciales, lejos de la contaminación atmosférica y acústica, vivir a las afueras de las zonas urbanas o cerca de ellas y evitar pisos pequeños pagando un alquiler excesivo. 

En este sentido, la peatonalización de los cascos históricos de las ciudades, la ampliación de parques urbanos y carril-bici o nuevas ciudades-jardín son fundamentales. Así como facilitar la apertura y modernización de infraestructuras para los negocios locales o buenas comunicaciones en transporte público sostenible en las áreas urbanas y en el medio rural.